Los Jedis probablemente escucharían a Richard Wagner

Por Román Trenado.

Lo primero que tiene que hacer el lector, antes de zambullirse en la lectura, es escuchar éste vídeo. Habrá notado casi con total seguridad como, súbitamente, se ha visto envuelto por una fuerte orquesta y armonía que le ha llevado al centro de una tempestad marina; cierre los ojos por un momento y sentirá las olas golpeando sobre el barco y, si agudiza su emoción, podrá casi percibir a lo lejos al Holandés Errante, castigado por desafiar a los Dioses a vagar por los mares sin descanso hasta el final de los tiempos, buscando un amor redentor que le libere de su sufrimiento.

Sin embargo, si a continuación, tras finalizar el primer vídeo (“preludio del Holandés Errante”), activa el segundo que le propongo (“preludio de Lohengrin”) y repite el ejercicio anterior (cerrar los ojos), se verá sumergido en una suave y delicada armonía que, muy despacio, le irá conduciendo entre tonos azulados hacia la ensoñación, la misma que tendrá la protagonista “Elsa” de esta ópera, pues sueña con un caballero divino que vendrá a defenderla ante la corrupción del Conde Von Telramund, quien encarna los valores de una sociedad corrupta y en decadencia.

Tras estos minutos de deleite musical que hemos compartido, probablemente se esté preguntando qué carajo tiene que ver esto con el título del artículo, qué tendrá que ver Wagner con el mundo Jedi. Vayamos despejando, pues, la incógnita.

Lohengrin

Si ha escuchado el Podcast “El despertar del estereotipo” sabrá que la forma en que conciben la realidad los jedis es bastante peculiar, pues consideran que la fuerza es una suerte de realidad extrasensorial (en la medida en que no se puede percibir por los sentidos) que nos envuelve, que solo es alcanzable, entendiendo alcanzar como la capacidad para manipularla, a través de un duro entrenamiento mental que pasa por controlar las emociones gracias a la meditación. También recordará que este camino del entrenamiento mental se asemejaba enormemente a uno de los principios budistas más importante, es decir, al noble óctuple camino.

Budismo

Por otro lado, si queremos conocer el pensamiento del Wagner de madurez, hemos de remitirnos al filósofo A. Schopenhauer, en la medida en que nuestro compositor se imbuyó de la filosofía de este pensador a la hora de componer sus óperas y dramas musicales. Schopenhauer pensaba que la realidad era totalmente inaccesible para el hombre, solo podemos acceder al espacio y tiempo de lo que percibimos por los sentidos, que no es más que una mera parte parcial de lo que realmente existe inaccesible a nosotros. De otra forma, este filósofo fue un gran admirador del Budismo y asumió varios principios fundamentales de este, tales como “la vida es dokka” (“la vida es dolor”) y el noble óctuple camino. Pues bien, Wagner asumió estos esquemas y los hizo suyos, solo que, a diferencia de Schopenhauer, pensaba que sí se podía acceder a la realidad mediante un solo camino, a saber, el drama musical (que es la unión de la línea vocal, es decir, el cantante, más la orquesta, más la representación).

Jedi

Llegados a este punto, el lector ya habrá recogido los cabos sueltos y los habrá atado. Ciertamente tanto los jedis como Wagner consideraban que había una realidad que nos envuelve, de difícil acceso. La diferencia es que para los primeros la realidad tiene que ver con la fuerza, que decíamos, es extrasensorial y accesible a través del entrenamiento mental, y para nuestro compositor es accesible a través del drama musical. Además, los temas principales de muchas de las óperas y dramas musicales de Wagner tenían que ver fundamentalmente con la “redención”, término delimitado bajo esquemas budistas, luego estas composiciones tenían claras implicaciones de dicha religión. Por lo tanto, el mundo Jedi y Wagner comparten una visión, en el sentido que hemos apuntado, similar de la realidad y, en suma, comparten muchos puntos de los principales postulados budistas.

Como anécdota final comentar que la música de Star Wars reinauguró en el cine las partituras ejecutadas por grandes orquestas sinfónicas, además de que reimpuso la utilización de la técnica operística del leitmotiv, asociada ésta principalmente con Richard Wagner, y que consiste en una melodía única que distingue a cada personaje, escenario o situación específica. ¿Sería esto una recomendación de los jedis?

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