El móvil bailarín

Por Pablo Alonso.

La robótica continúa desarrollándose hasta límites inimaginables. Son muchas las películas que han ido recogiendo estos adelantos que, en la gran pantalla, parecían pura fantasía. Sin embargo, la industria tecnológica empieza a demostrarnos que, aquello que veíamos, no era sólo ciencia ficción, al menos no ahora.

La relación entre el humano y la máquina se está haciendo más estrecha. Cada vez tenemos robots más antropoides, pero no sólo en la forma, sino también en sus funciones. Tenemos asistentes de voz con los cuales, aunque sea a un nivel básico, podemos interactuar.

Hemos visto como se ha ido desarrollando tecnología personalizada, que se amolde a nuestros estados, sobre todo con aquello que tiene que ver con las llamadas emociones “negativas” (tristeza,etc.) para tratar de cambiarlas. Pues bien, desde el país nipón (¿dónde si no?), de la mano de Tomotaka Takahashi, que ya nos sorprendió con Kirobo (un robot parlanchín), llega RoboHon. El nuevo móvil-humanoide, o humanoide-móvil, más allá de las funciones típicas que podrían hacer estos dispositivos, añaden una novedad interesante: la socialización. La idea es que, este pequeño “ser” interactúe con nosotros, acompañando las notificaciones con movimientos y expresiones que lo hagan más amigable. Por supuesto, para que no nos resulte extraño, tiene que tener un diseño entrañable, pretendiendo ser casi una mascota.

RoBoHon

Recordemos la teoría del valle inquietante según la cual, cuantos más rasgos y comportamientos antropomórficos damos a los robots, mayor es nuestra empatía con ellos. Pero la respuesta emocional podría volverse negativa si se descubriera el trampantojo, es decir, que parece humano, pero no acaba de serlo.

RoboHon, con su simpático diseño, moverá los brazos, te hablará, se sentará, pero también podrá caminar. Eso sí, habrá que tener cuidado con la batería porque puede que le dé por ponerse a bailar (literalmente,) y quizás nos tenga despiertos toda la noche.

Bromas aparte, esta nueva creación de la robótica pone de manifiesto que se está rompiendo la barrera entre la máquina y el ser humano, tratando de acercarlo cada vez más a nuestras vidas hasta integrarlo en un plano personal. Desde luego, como comentamos en nuestra charla sobre la película Her, el utilizar estos sistemas para buscar, por ejemplo, un restaurante, empieza a ser algo anecdótico. Habrá que estar atentos a los avances que se hagan en este campo, así como a los problemas filosóficos que suponen y que, de alguna forma, ya vamos recogiendo en nuestra particular sobremesa.

Logo Her

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