Cuando la inocencia se encuentra con lo perturbador.

“Ya están aquí”

– Carol Anne (Poltergeist)

Por Juan Luís Saavedra.

Tres palabras dichas por una niña pequeña frente a un televisor son suficientes para que a más de un adulto se le acelere la respiración, empiece a temblar y en definitiva, se sienta aterrorizado. ¿Por qué somos así?

Debemos entender que el miedo nos ha permitido estar donde estamos. Como emoción adaptativa ha desempeñado un papel fundamental para nuestra supervivencia, nos ha alertado de peligros presentes o futuros y sin ella, probablemente no estarías aquí leyendo esto.

Es tan relevante que hasta tiene su propio género cinematográfico, en el cual se vale de presentar amenazas y situaciones de peligro constantes para generarnos inquietud y ansiedad. Sin embargo, en ocasiones las imágenes que se presentan no suponen ninguna amenaza y aún así nos siguen perturbando. ¿Qué está ocurriendo aquí?

Niñas resplandor gif

Danny Torrance paseando por el hotel Overlook (El Resplandor)

¿Que riesgo pueden entrañar dos niñas en mitad de un pasillo?  ¿Y un sótano lleno de maniquíes? ¿Acaso nos va a asesinar esa cajita de música que tanto nos perturba? Parece un sinsentido inquietarse por “amenazas” de las que cualquier adulto podría defenderse sin problemas, pero tiene su explicación.

El cine de terror se caracteriza por jugar con lo establecido, con lo que damos por hecho y lo mezcla de una forma violenta y sugerente con lo paranormal. Así pues afirmaciones como “estoy seguro en mi hogar” o “nunca perderé el control de mi cuerpo o mente” son cuestionadas y se tornan engañosas. Pues bien, una de estas afirmaciones, en concreto la de los niños pequeños son buenos y angelicales parece que esta siendo la delicia de cineastas de todo el mundo para alimentar nuestras pesadillas.

¿Cómo lo consiguen?

Niño inquietante Charlas de Sobremesa

Damien Thorn (La Profecía)

A ojos de nuestra sociedad, los niños representan valores como la bondad, la ternura, la fragilidad; pero por encima de todo son la reencarnación de la inocencia. Esta palabra viene a significar por un lado “no dañino” y por otro lado”ingenuo” y, como sociedad, nos empeñamos en que los niños conserven esta cualidad. Es por ello que se entienden “conspiraciones positivas” como la tradición de los Reyes Magos o Santa Claus, en la que invitamos a los niños a que no solo conserven esta inocencia, sino que vivan a medio camino entre la fantasía y la realidad.

Volviendo al terreno del cine y tomando como ejemplo a Regan McNeil (la niña poseída en El Exorcista) vemos como precisamente es esta subversión de la inocencia, convertida en pura maldad lo que despierta en nosotros un tipo de miedo que no se podría conseguir con una amenaza “real”, se trata del miedo a lo desconocido y a lo que no podemos controlar.

¿Y que mejor representación de esto que un niño? Los más pequeños aún están en una etapa de desarrollo tanto físico como psicológico, además de que no comprenden del todo nuestras normas sociales ni están totalmente sometidos a ellas. Por tanto son creativos e impredecibles y esto, en un contexto de terror, puede provocar pánico hasta al más valiente. De hecho, la representación puede extenderse a elementos relacionados con ellos y es por esto que vemos payasos o muñecos protagonizando películas de terror.

En resumen, nos horrorizamos cuando algo o alguien inocente es capaz de hacer algo terrible.

Samara Morgan Charlas de Sobremesa

Samara Morgan (The Ring)

A la hora de ver una película nos solemos posicionar a favor del débil, el indefenso o el inocente. Pero ¿qué hacemos cuando es ese mismo personaje la principal amenaza? Es en ese momento cuando este género nos sitúa en una posición incómoda pues nos plantea un serio dilema moral. ¿Matarías a un niño si fuera tu única opción para sobrevivir?

Puede que realmente todo provenga de la creciente obsesión por educar hijos perfectos. Al fin y al cabo en los libros que explican, paso a paso, como debemos criar a nuestros hijos no hay capítulos sobre como enfrentarse a sucesos paranormales, y ver la posibilidad de que algo o alguien los lleve a hacer cosas terribles o que incluso se vuelvan en nuestra contra, aunque sea en la ficción, realmente nos perturba.

Chicos del Maiz Charlas de Sobremesa

Isaac (Los Chicos del Maíz)

En definitiva, cuando ocurre algo que se escapa a nuestra comprensión, cuando vemos algo que no cuadra, que no debería estar pasando; es increíble ver lo rápido que se tambalean los muros que encierran nuestras creencias y dejamos que lo irracional coquetee con la realidad. Y es precisamente ese choque de fuerzas, entre lo inocente y lo perturbador, el pistoletazo de salida que deja escapar nuestros peores temores.

Pero no hay por qué alarmarse, al fin y al cabo estamos hablando del terreno de la ficción ¿verdad? La próxima vez que os encontréis un niño en un pasillo oscuro, no os preocupéis, probablemente solo quiera… jugar.

 

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