Bombas aladas

Por Diego Alonso.

Año 1942. Tras el ataque sufrido en Pearl Harbor los Estados Unidos se unen al conflicto que está asolando al mundo en el bando de los Aliados. Entre sus objetivos prioritarios está el de restablecer la hegemonía en el Pacífico, seriamente amenazada por los japoneses, como ha demostrado el ataque que recientemente ha sufrido su base más importante de la región.

En este contexto, y con el fin de ayudar en el esfuerzo bélico, el Gobierno norteamericano crea la OSS (Office of Strategic Services). Formada por científicos de la alta sociedad norteamericana, esta organización se caracterizaba por adoptar medios poco ortodoxos para tratar de encontrar soluciones a los continuos retos que planteaba el conflicto. Al principio, esta organización no cumplió con las expectativas generadas, aunque hay que reconocerles que originalidad no les faltaba a la hora de crear nuevas ideas y establecer nuevos planes destinados a acabar con el enemigo.

oss

La aviación norteamericana tenía graves problemas para bombardear la capital del enemigo nipón, Tokio, debido a la falta de aeródromos situados en zonas próximas al territorio japonés. Ante este problema, los miembros de la OSS, quizás inspirados por los rusos, los cuales adiestraban perros para que se situarán debajo de los tanques enemigos e hicieran detonar las cargas explosivas que llevaban fijadas a su lomo, idearon un plan: adiestrar murciélagos para que fueran estos animales los que llevaran a cabo las operaciones de bombardeo sobre Japón.

Un pequeño barco o submarino transportaría a estos animales cerca de las costas enemigas. Una vez allí esperarían a la noche y liberarían a estos mamíferos voladores, los cuales, debidamente adiestrados, alcanzarían los núcleos habitados y, una vez en ellos, explotarían las bombas incendiarias del tamaño de una nuez que colgaban de sus alas, gracias a un sistema temporizador. Esto causaría un efecto devastador ya que la mayoría de las casas de las ciudades japonesas eran en su mayor parte edificaciones de madera.

bat bomb

Lamentablemente, o más bien afortunadamente, este plan nunca se llevó a cabo. Las pruebas que se realizaron en las instalaciones de la OSS fueron un auténtico desastre: era imposible guiar el trayecto de los murciélagos para que alcanzaran los objetivos por lo que una bandada de estos seres se convertía en una masa descontrolada de fuego y destrucción que podía terminar fácilmente con aquellos que los hubieran lanzado al cielo nocturno. De hecho, durante las pruebas varios edificios de los alrededores resultaron calcinados al colarse los murciélagos por ventanas y puertas abiertas.

Finalmente el proyecto fue aparcado y no se volvió a intentar algo parecido, aunque eso no desanimó a los integrantes de esta excéntrica organización, la cual siguió ideando métodos para vencer al enemigo, como el uso de icebergs para atacar los puertos alemanes, la modificación del clima en Europa mediante la distribución artificial de nubes, o la introducción de hormonas femeninas en la comida de Hitler, y es que, como dejaba claro su lema “Ningún proyecto es demasiado inverosímil, ninguna arma lo bastante extravagante como para ser descartada”.

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