Imagina un año sin verano

Por Juan Luis Saavedra.

En el año 2000 el premio nobel de química Paul Crutzen propuso la creación de una nueva era geológica llamada antropoceno. El motivo era bien simple, y es que en nuestro breve paso por la Tierra hemos protagonizado impactos y cambios en el planeta que para bien o para mal, perdurarán durante los próximos millones de años.

A pesar de esto, a menudo olvidamos que la propia naturaleza también genera cambios. A veces resultan sutiles y progresivos; pero en ocasiones se desatan acompañados de una furia y espectacularidad tales, que nos recuerdan que somos más pequeños de lo que creemos.

Así lo demostró el volcán Tambora cuando erupcionó en 1816, provocando cambios en la atmósfera y dando paso a lo que conocemos como “el año sin verano

volcan tambora charlas de sobremesa

                                                        Volcán Tambora en plena erupción

Se estima que fue la erupción más violenta y mortífera que ha conocido el ser humano acabando con la vida de más de 80.000 personas. El estallido arrojó millones de toneladas de ceniza volcánica y dióxido de azufre que se elevaron a más de 32 kilómetros en la atmósfera y que, gracias a las fuertes corrientes de viento, fueron arrastradas de forma que dieron la vuelta a la tierra en dos semanas. Las finísimas partículas de azufre expulsadas permanecerían suspendidas en el aire durante años.

En el verano de 1816, un manto traslúcido de cenizas cubría el planeta y reflejaba de forma parcial la luz del sol, provocando un enfriamiento de las temperaturas y causando estragos climáticos en todo el mundo. Algo que en la época fue interpretado como consecuencia de la cólera divina, ahora sabemos que se trata de un invierno volcánico.

Resulta interesante cómo este panorama desolador, en el que abundaba el frío, la hambruna y las revueltas populares, desencadenaría la derrota de las tropas de Napoleón en su avance hacia Rusia, y por otro lado, propiciaría la creación de personajes que tienen un peso enorme en la literatura y en el imaginario colectivo a día de hoy.Frankenstein by Mary Shelley

Mary Godwin, Percy Shelley, John Polidori y Lord Byron se encontraban en una villa solitaria en la orilla sur del lago de Ginebra. Debido a las bajas temperaturas, la lluvia y el viento incesante, su estancia fue deprimente. Sin embargo se entretenían apiñándose en torno a un fuego, contando historias de fantasmas hasta que un día acordaron escribir cada uno un relato basado en alguna experiencia” sobrenatural”.

Esa noche nacería el mito del vampiro y el monstruo de Frankenstein.

 

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